Notas

“El mundo del trabajo”

Compartimos la nota de Paula Urien para el Diario La Nación del lunes 02 de mayo

El debate que está en el aire sobre el trabajo se encuentra en una etapa de sana turbulencia y dualidades. Prohibir los despidos. No hacerlo porque en el mientras tanto se provocarán más despidos. Favorecer el primer empleo a través de exenciones impositivas. Está bien, pero, ¿qué pasa con los que no viven en el norte del país, pero no tienen trabajo? ¿A ellos quién les da una mano? Reducir la enorme cantidad de empleados públicos que dejó el kirchnerismo, que prácticamente duplicó la dotación, hasta poner en riesgo las cuentas públicas. Pero, ¿qué está pasando con todos aquellos que trabajan en la función pública? ¿A qué nivel de estrés se los está sometiendo por el miedo o la realidad de quedarse sin trabajo? Atraer inversiones ya mismo para que haya más empleo privado formal, sin embargo, los empresarios afirman que esto no se da de un día para el otro.

El protagonismo que tiene hoy el empleo, después de todo, es muy bueno, porque es de las cuestiones que más afectan la vida de las personas. Apenas un pequeño conflicto con un jefe, con un compañero de trabajo o con el empleo mismo muchas veces se transforma en una montaña muy difícil de escalar a la hora de llegar a casa con el problema a cuestas. Se vuelve una mochila muy pesada que contiene la seguridad económica de la persona, pero también su autoestima y cómo se presenta ante la sociedad.

No es lo mismo ante la mirada propia y la de los demás estar ocupado que desocupado o inactivo. Por eso, el debate actual va mucho más allá del plano económico y de sustentabilidad de la persona; se juega también en el plano emocional, y ya sabemos cuál es el papel de las emociones en la salud física y mental.

Los vaticinios con respecto al futuro del trabajo hablan de un mientras tanto… que será cada vez más largo. Es decir, habrá trabajo para una persona, que más adelante no lo tendrá, hasta que logre otra renta por otro trabajo. Mientras tanto hay otro tipo de actividad que necesita ser revalorizada e instalada en el mundo laboral, que es colaborar con la sociedad en la que se vive, aunque por ello no se perciba un sueldo (aunque más adelante quizá sí, nunca se sabe).

Agustín Salvia, líder del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, tiene una propuesta solidaria para quienes tienen más dificultades para lograr insertarse en el mercado laboral, con una alta vulnerabilidad. Se trata de los que llama “empleos de cercanía, que producirían un enriquecimiento social importante y, al mismo tiempo, generarían un empleo mejor”. Son adultos que dan una mano a quienes la necesitan, en los hospitales, en el cuidado de ancianos o donde sean necesarios. Aquí se cumple la premisa de que el trabajo sea algo más que barrer la vereda de una manzana, es algo superador, que hace una diferencia en la sociedad.

En momentos en los que se habla de desempleo (sobre todo de los más vulnerables), del avance de la tecnología sobre el mercado laboral y de la reticencia de las empresas a aumentar sus planteles estables, Mónica Flores Barragán, directora general de ManpowerGroup Latinoamérica, dijo en una entrevista con LA NACION que es posible que se asuma que hay un grupo que no va a lograr obtener un trabajo tal como lo conocemos hoy. “A este grupo se le debe garantizar comida, salud y habitación. Para ir más allá del estándar tendrían que aportar a la sociedad.” En definitiva, de eso se trata trabajar.

Un aporte para la sociedad

Con salida laboral

Redefinir el concepto de trabajo lleva a pensarlo como un aporte para la sociedad en la que se vive. Quienes no logran encontrar un empleo remunerado pueden, de todas maneras, contribuir a través de tareas comunitarias que serán bien recibidas y que pueden llevar, luego, a otras opciones remuneradas. Se trata de no permanecer en la inactividad.

Fuente: Diario La Nación, Autora Paula Urien, Lunes 02 de mayo de 2016.

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